La disciplina termina ganando a la inteligencia, y es de lo poco que no viene de fábrica: se entrena. Cómo empecé a construirla con un horario y por qué repetir pesa más que tener ganas.
Pequeños hábitos para cultivar, día a día, tu mejor versión.
La disciplina termina ganando a la inteligencia, y es de lo poco que no viene de fábrica: se entrena. Cómo empecé a construirla con un horario y por qué repetir pesa más que tener ganas.